domingo, 12 de marzo de 2017

0211

  Te voy recorriendo, dejo un camino de húmeda luz como recuerdo de mi existencia en ti. Soy mansa y vulnerable: el deseo me despoja de toda decisión, me somete ante la majestuosidad de tu cuerpo frente al mío, yo no existo sino para complacerte, amo.
Cuando tú, lúbrico y níveo, yo dispuesta y clara, creas caminitos rojos en mi ya desgarrada piel, el recordatorio del más puro amor no sentimental.
Soy una virgen que tiene que pagar sus pecados, los del mundo; no hay otra forma, pero en la penitencia disfruto, tú eres el verdugo, el cobrador... el más grande y santo, sólo tú podrías hacerme pagar.


1 comentario:

Rafael de Bradomín dijo...

El fanzine n.n Me gustó mucho